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SILVIO RODRÍGUEZ: ES DIFÍCIL DEJAR DE ACARICIAR LA GUITARRA

SILVIO RODRÍGUEZ: ES DIFÍCIL DEJAR DE ACARICIAR LA GUITARRA La Jiribilla.
2/11/2003

«Vivo y defiendo un país calificado por la Casa Blanca como parte de un hipotético ´eje del mal´. Me cuestionan el hecho de no renunciar a la Revolución cubana, no solo en lo que depende directamente de los EE.UU. Este año algunas agresiones han llegado también del otro lado del Atlántico, incluso mediante artistas reconocidos. Mira, por ejemplo, lo de los Grammy latinos y el terror porque Cuba participe. Todo eso es censura». Entrevista con el trovador cubano en víspera del lanzamiento de su más reciente disco Cita con ángeles.

Eduardo Valtierra México


-Silvio, por lo general creas un disco nuevo cada dos años, pero ahora ha transcurrido apenas un año y medio de Expedición, tu anterior disco, y ya estás en el umbral del lanzamiento de tu más reciente producción discográfica. ¿Por qué la premura?, ¿hay alguna razón que te lleve a esperar menos del plazo acostumbrado?

-Sencillamente he compuesto un puñado de canciones que parecían articular una especie de cuerpo y me dije: esto debe ser un disco. Y así fue.

-¿Qué canciones lo conforman?, ¿cuáles de ellas son viejitas y cuáles son jovencitas o hasta recién nacidas?

-Este es un disco de mis más recientes composiciones. Las más viejas son del año pasado y las más recientes de a mediados de 2003.

-¿Hay algunas de ellas que sean urgentes, como aquella que le dedicaste a Nicaragua a principios de los ochenta?

-Hay dos o tres que tienen algo de ese fuego debajo, aunque no las considero canciones contingentes, sino más bien reflexivas. Ciertos sucesos internacionales han motivado algunas, como el atentado a las torres gemelas y luego la represalia contra Afganistán e Iraq. Hay que tomar en cuenta que el mundo es mucho más peligroso desde entonces, que ahora el derecho internacional es una materia mucho más volátil e indefinida.

-¿Qué elementos líricos y/o musicales hay en esta nueva producción que sean novedosos? Te lo pregunto porque tú sueles sorprender a tu público con cada uno de tus discos: vas del acompañamiento simple —y complejo a la vez— con la guitarra, a una orquestación que, incluso, tú has concebido integralmente, como es el caso de tu anterior disco, Expedición.

-En este caso las orquestaciones también son mías, pero ahora con mucha economía de recursos. Casi todo el disco, exceptuando la canción «Cita con ángeles», lo hemos grabado entre solo dos o tres músicos. Me parece un trabajo con cierto poder de síntesis. No quiere decir que no haya elaboración. La hay, pero siempre desde una perspectiva austera, sobria.

-A propósito del disco Expedición, su portada y el cuadernillo de las letras son pequeñas obras de arte. ¿Cómo has concebido estos elementos extra-acústicos en el nuevo disco?

-Hay cierto sentido del humor en la gráfica de este nuevo disco, pero en ese sentido es mucho más «normal» que Expedición.

-Según has declarado en varias ocasiones, sueles comenzar tus discos con una gran cantidad de canciones; después entras a un proceso de selección y eliminación hasta llegar a una cantidad adecuada. ¿Con cuántas comenzaste en esta ocasión? ¿Por qué decidiste llamar así al disco? Y, en síntesis, ¿cuál es el mensaje que quieres transmitir con él?

-Solo faltan dos canciones del total de grabadas. Una de ellas, porque después de hacer cuatro versiones me di cuenta de que no estaba terminada. La otra que quité es una canción muy vieja, que quedó bien grabada, pero preferí dejarla para el disco que estoy haciendo ahora, que es una selección de canciones compuestas entre 1965 y 1968. Digamos, el que hubiera podido ser mi primer disco, de haber tenido la oportunidad de hacerlo entonces.
A este trabajo lo titulé Cita con ángeles, además de por el título de una canción que va en el disco, porque creo que todo este período composicional mío ha sido supervisado al menos por un angelito (o más bien una angelita) (1).

-Silvio, a estas alturas de tu carrera y de tu vida, ¿todavía tienes que enfrentar la censura —sea esta del gobierno (por parte de funcionarios en tu país o en algún otro), de los medios de comunicación, de las casas disqueras o de los distribuidores— o, peor aún, la autocensura?, ¿o es que esos son demonios que ya lograste exorcizar?

-En mi caso, solo me autocensuro cuando creo que no estoy sacándole el máximo a una temática. Ahí prefiero callarme hasta que sepa explicarme mejor. Pero es cierto que existen muchos tipos de censura, como tú señalas, algunas incluso de las que se habla menos, como la que impone el control de las grandes compañías. En mi caso, sigo haciendo producciones independientes que cada vez cuesta más trabajo «colar» en un espacio tan controlado por las corporaciones. También recuerda que vivo y defiendo un país calificado por la Casa Blanca como parte de un hipotético «eje del mal». Me cuestionan el hecho de no renunciar a la Revolución cubana, no solo en lo que depende directamente de los EE.UU. Este año algunas agresiones han llegado también del otro lado del Atlántico, incluso mediante artistas reconocidos. Puedes estar invitado a tocar música clásica en una convención y no aparecer tu visa, como le pasó a una colega. Si habías sido invitado a integrar un disco colectivo, de pronto te comunican que ya no estás, cosa que me pasó. Mira lo de los Grammy latinos y el terror porque Cuba participe. Todo eso es censura. En estos momentos hay muchos medios y mucha gente cómplice de eso.

-Aunque has declarado en diversas oportunidades que te has retirado de los escenarios, has seguido presentándote en diversos foros dentro y fuera de Cuba (por ejemplo, en Guadalajara a fines del año pasado, en La Habana a mediados de este, y en Chile hace apenas un mes). ¿Piensas seguir así, apareciendo esporádicamente en conciertos colectivos?, ¿no tienes contemplado realizar una gira para hacerle promoción al disco?

-Para lo que no consigo animarme es para la reinserción en los circuitos comerciales de la música. Desde hace cuatro años he cantado sólo en actividades no lucrativas. No afirmo que no vaya a volver. Puede que me embulle más adelante.

-A ver si esta lista está completa: eres Diputado del Pueblo, productor y promotor musical, colaboras en diversos proyectos discográficos a los que te invitan, participas en recitales colectivos para diversas causas, compones, grabas, el año pasado impulsaste y organizaste un seminario sobre la trova cubana y, además, por si esto fuera poco, de nuevo eres padre de familia. ¿Cómo logras conciliar todas estas actividades, cómo puedes atender todas las exigencias, presiones, responsabilidades? Más aún, ¿cómo logras que el tiempo te rinda, que el tiempo te alcance para todo esto?

-Comprimiéndome por unos lados y estirándome por otros, diciendo que no para poder decir que sí, como es la vida.

-Dicen que «Nadie es profeta en su tierra», sin embargo, hace unos días, tú y otros 30 trovadores cubanos recibieron de manos del Comandante Fidel Castro el diploma al Mérito Artístico. ¿Qué puedes decir al respecto?, ¿qué representa para ti este reconocimiento?

-El Instituto Superior de Arte (ISA), al iniciar cada año su curso escolar, suele entregar esos diplomas a una especialidad diferente de las artes, según explicó la Rectora de esa Institución. Para el comienzo del curso de 2004, que fue en septiembre, decidieron que fuera a la trova. El Ministro de Cultura suele ir a esos actos, pero tenía una pequeña afección y no podía estar presente. La noche anterior, entre muchas otras cosas que conversaron, le dijo a Fidel que al día siguiente se inauguraba el nuevo curso del ISA y que se le iba a hacer un pequeño homenaje a los trovadores. Fidel, según contó él mismo, fue en sustitución del ministro Abel Prieto y estaba allí por pura casualidad. Esa casualidad fue la causa del feliz gesto de entregarnos los diplomas. Parece una estrofa de «Causas y azares».

-En los inicios de tu carrera, durante algunos meses condujiste el programa de televisión Mientras tanto, que era también el nombre de una de tus primeras composiciones. En ella dices, entre otras cosas: «cuando pueda / haré un gran bulto de canciones y me iré, / que cuando pueda seré viejo y ya no cantaré, / que cuando pueda mi guitarra no acariciaré. / Pero mientras tanto, / pero mientras tanto, / yo tengo que hablar, tengo que vivir, / tengo que decir lo que he de pensar. / Mientras tanto, / ay, pero mientras tanto / yo tengo que hablar, cantar y gritar / la vida, el amor, la guerra, el dolor. / Y más tarde / guardaré la voz». Espero que los ángeles y arcángeles te protejan para que ese día no llegue y nos sigas regalando tus conjuros hechos canción.

-Lo de irme va a tener que ser, nos guste o no. Lo de ser viejo y ya no cantar, es posible. Pero lo de dejar de acariciar la guitarra lo veo más difícil.

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Notas:
1. Se refiere a Malva, su hija, que nació hace unos meses.

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